
No vendemos comida
La cena de ensayo suele terminar en el salón privado de un restaurante, y ahí las condiciones las pone el restaurante: su carta, su barra y un mínimo de consumo que hay que alcanzar aunque la lista se acorte. Aquí no vendemos comida, así que el catering lo eliges tú: tu menú, tu proveedor y tu número real de invitados. Lo que se contrata es el espacio, y eso tiene su reverso: el alquiler del exterior no incluye vajilla, ni mantelería, ni personal de servicio. Todo eso llega con el catering, que es quien mejor sabe qué necesita para una cena sentada. El sitio pone el suelo, la sombra y la dirección; la mesa la pone tu equipo.




